El día amanece nublado y fresco, pero las ganas por comenzar se han apoderado ya de nosotros y, después de un buen desayuno, hemos comenzado "El Camino".
Sin mayores complicaciones y siguiendo las conchas y flechas amarillas, llegamos hasta la salida de Oviedo, donde un monumento nos desea buen camino.
A las 9h salíamos de Oviedo con dirección a San Lázaro de Paníceres y, desde allí, por carreteras y sendas en un paisaje de película pasamos, casi sin darnos cuenta, por Loriana y llegamos a Venta del Escamplero a las 9.40h.
Al llegar a la parte más alta del pueblo, nos encontramos un Bar y decidimos hacer una pequeña parada, pero una amable señora nos indica que está cerrado, pero que podemos sentarnos a descansar en la pequeña terraza que tiene y nos puede sacar un baso de agua para refrescarnos.
Después de un par de cigarros, proseguimos la marcha por la carretera, la cual se desvía a la derecha desde éste punto, pero pronto la dejamos y proseguimos por sendas hasta casi llegar a Peñaflor, donde continuamos por una carretera sin arcén hasta llegar a éste pequeño pero peculiar pueblo.
Nos extraña pasar junto al único bar y ver que, como el anterior, éste también está cerrado (???).
Desde aquí hasta grado caminamos por senderos entre huertas y verdes campiñas, donde caballos, vacas y burros campan a sus anchas.
Sobre las 15h. llegamos a Grado, con ganas de comernos un buen y merecido "menú del peregrino", pero en el primer bar que encontramos, al cruzar las vías del tren, nos dicen que ya no les queda comida (???).
Continuamos por la calle principal en busca de un bar o restaurante y preguntamos a una señora que nos dice, que el problema es que hoy es Lunes y allí no se trabajan los Lunes (???). Eso es algo de deberían de advertir en las guías, ya que estaba todo cerrado y apenas pudimos comprar alguna provisión para cenar.
Continuamos buscando hasta conseguir encontrar el único restaurante abierto, donde nos ponen de comer como a bárbaros y nos cobran hasta los palillos, 26€ por 2 menús, pero bueno, teniendo en cuenta que era lo único disponible...
Viendo que la tarde y las nubes se nos echaban encima, decidimos seguir hasta el albergue que se encuentra 3 kms más arriba.
Unos 700m antes de llegar rompe a llover y llegamos empapados y, para colmo, el encargado nos dice que está todo lleno, que podemos ir hasta otro albergue que se encuentra 4 kms más arriba. Le comentamos la posivilidad de montar las tiendas, pero nos dice que no, que continuemos hasta el albergue.
Con cara de poker y empapados seguimos bajo la lluvia y la niebla por una carretera sin arcén hasta el Alto de Cabruñana donde, por fin, podemos descansar.
Una señora inglesa nos recibe y, al poco, llega otro hombre, ucraniano, que viene desde Bilbao. Nos dice que se ha sorprendido de ver a tanta gente en un camino que es el que menos afluencia tiene.
Después de ducha, cena y cigarro... a dormir. Mañana madrugaremos un poco más para ver si conseguimos hueco en el albergue.
Han sido 32 kms, 4 más de lo planeado, y la verdad es que, después de casi 8h pateando, un solo km más bajo la lluvia hubiese sido bastante desmoralizador. Y para colmo no hemos sellado la credencial ya que no había ni encargado, ni sello ni "na de na".