Sábado, 06/08/11.
Dura etapa bajo la lluvia y el fuerte viento, con un descenso de vértigo hasta el embalse de Sálime e interminable subida a Grandas.
Hoy hemos salido un poco más tarde, la noche fue movidita por el fuerte viento y la lluvia que azotaban las tiendas, pero aguantaron a la perfección.
Después de un rápido desayuno y desmotar y secar las tiendas, emprendimos el camino con dirección a La Mesa.
A la salida de Berducedo nos encontramos con una bonita estampa
Lo que más nos llamó la atención fue el cartel que indica el kilometraje hasta Grandas. 19,2km mientras que nuestra guía nos marca 18km. Es curioso, desde hace unos días nos da la impresión de estar andando más kilómetros de los que marcan las guías.
Por camino y carretera llegamos hasta el pequeño pueblo de La Mesa, donde hay un albergue,
y nos detenemos a charlar un momento con los peregrinos que allí almuerzan, antes de afrontar la dura subida por carretera hasta llegar a la altura de un parque eólico.
El camino se desvía a la derecha por una senda que nos lleva, ya en bajada, hasta la aldea de Buspol, donde nos encontramos una reja que tendremos que traspasar para poder seguir. Desde aquí se puede observar, a lo lejos, Grandas de Sálime, tan cerca y tan lejos...
El descenso hasta la presa se hace interminable, por camino en zig-zag y algun que otro llano, hasta un punto en que se convierte en senda llena de piedras y completamente rodeada de arboles, en un paraje natural precioso.
Antes de llegar a la presa, ya por carretera, nos encontramos un hueco en la roca que nos lleva hasta un mirador, donde aprovechamos para comer algo y descansar un rato, que la bajada ha sido larga y las rodillas se resienten bastante.
Desde pequeño siempre me ha impresionado pasar por encima de una presa, es curioso, yo nunca he tenido vértigo, pero asomarme a la barandilla me sigue impactando tanto como cuando tenía 4 años.
Desde la presa comienza el ascenso por carretera y, a unos 500 metros, nos encontramos un bar-restaurante donde paramos a reponer agua antes de continuar hasta un mirador donde hay una buena vista desde éste lado.
El camino por carretera se hace largo por la enrevesada carretera hasta que a 2km (aproximadamente) antes de llegar al pueblo, el camino se desvía a la izquierda por una senda en mitad de un bosque.
Al llegar a Grandas la música nos recibe, están en fiestas, y paramos un momento a ver un grupo que va por la calle tocando música celta. Nos encontramos con más peregrinos y nos dicen que nos demos prisa que el albergue está hasta los topes.
Llegamos a las 14.30h al albergue y pudimos quedarnos en las últimas plazas disponibles, en un colchón en el suelo. Sería de las noches que mejor dormimos.
El albergue es de nueva construcción y está muy bien preparado. El encargado es un tío super campechano que nos facilita todo tipo de información, nos laba la ropa se desvive porque todos los peregrinos encuentren sitio para dormir, incluso ofreció dormir en su casa a una pareja que llegó por la tarde. Nos comentaba que él, antes de ser hospitalero, fue peregrino y sabe perfectamente lo duro que es el Camino.
También nos estubo contando que la mayoría de las guías están mal kilometradas, a excepción de las alemanas (vienen metro a metro, cada desvío, cada concha, árbol...). Lo que arroja algo de luz a nuestra teoría de que andábamos más de lo que pone en nuestra guía. Ésto viene porque la mayor parte de las mediciones las hacen lineales, sin tener en cuenta las distancias que recorres en los desniveles, y eso da un error de medición que luego lo sufrimos los que los andamos.
Después de ducharnos nos fuimos a comer y, después de secar la ropa y descansar un poco, fuimos todos a disfrutar de las fiestas del pueblo.
Es curioso como personas de tantos sitios diferentes del mundo pueden llegar a entenderse alrededor de un baso de sidra. Un cocinero asturiano nos enseño el truco para escarciar como profesionales, sin necesidad de mirar el baso. Fue una noche divertida y diferente a las que llevábamos hasta el momento. Lo malo es que al día siguiente sufriría sus consecuencias.
Dura etapa bajo la lluvia y el fuerte viento, con un descenso de vértigo hasta el embalse de Sálime e interminable subida a Grandas.
Hoy hemos salido un poco más tarde, la noche fue movidita por el fuerte viento y la lluvia que azotaban las tiendas, pero aguantaron a la perfección.
Después de un rápido desayuno y desmotar y secar las tiendas, emprendimos el camino con dirección a La Mesa.
A la salida de Berducedo nos encontramos con una bonita estampa
Lo que más nos llamó la atención fue el cartel que indica el kilometraje hasta Grandas. 19,2km mientras que nuestra guía nos marca 18km. Es curioso, desde hace unos días nos da la impresión de estar andando más kilómetros de los que marcan las guías.
Por camino y carretera llegamos hasta el pequeño pueblo de La Mesa, donde hay un albergue,
y nos detenemos a charlar un momento con los peregrinos que allí almuerzan, antes de afrontar la dura subida por carretera hasta llegar a la altura de un parque eólico.
El camino se desvía a la derecha por una senda que nos lleva, ya en bajada, hasta la aldea de Buspol, donde nos encontramos una reja que tendremos que traspasar para poder seguir. Desde aquí se puede observar, a lo lejos, Grandas de Sálime, tan cerca y tan lejos...
El descenso hasta la presa se hace interminable, por camino en zig-zag y algun que otro llano, hasta un punto en que se convierte en senda llena de piedras y completamente rodeada de arboles, en un paraje natural precioso.
Antes de llegar a la presa, ya por carretera, nos encontramos un hueco en la roca que nos lleva hasta un mirador, donde aprovechamos para comer algo y descansar un rato, que la bajada ha sido larga y las rodillas se resienten bastante.
Desde pequeño siempre me ha impresionado pasar por encima de una presa, es curioso, yo nunca he tenido vértigo, pero asomarme a la barandilla me sigue impactando tanto como cuando tenía 4 años.
Desde la presa comienza el ascenso por carretera y, a unos 500 metros, nos encontramos un bar-restaurante donde paramos a reponer agua antes de continuar hasta un mirador donde hay una buena vista desde éste lado.
El camino por carretera se hace largo por la enrevesada carretera hasta que a 2km (aproximadamente) antes de llegar al pueblo, el camino se desvía a la izquierda por una senda en mitad de un bosque.
Al llegar a Grandas la música nos recibe, están en fiestas, y paramos un momento a ver un grupo que va por la calle tocando música celta. Nos encontramos con más peregrinos y nos dicen que nos demos prisa que el albergue está hasta los topes.
Llegamos a las 14.30h al albergue y pudimos quedarnos en las últimas plazas disponibles, en un colchón en el suelo. Sería de las noches que mejor dormimos.
El albergue es de nueva construcción y está muy bien preparado. El encargado es un tío super campechano que nos facilita todo tipo de información, nos laba la ropa se desvive porque todos los peregrinos encuentren sitio para dormir, incluso ofreció dormir en su casa a una pareja que llegó por la tarde. Nos comentaba que él, antes de ser hospitalero, fue peregrino y sabe perfectamente lo duro que es el Camino.
También nos estubo contando que la mayoría de las guías están mal kilometradas, a excepción de las alemanas (vienen metro a metro, cada desvío, cada concha, árbol...). Lo que arroja algo de luz a nuestra teoría de que andábamos más de lo que pone en nuestra guía. Ésto viene porque la mayor parte de las mediciones las hacen lineales, sin tener en cuenta las distancias que recorres en los desniveles, y eso da un error de medición que luego lo sufrimos los que los andamos.
Después de ducharnos nos fuimos a comer y, después de secar la ropa y descansar un poco, fuimos todos a disfrutar de las fiestas del pueblo.
Es curioso como personas de tantos sitios diferentes del mundo pueden llegar a entenderse alrededor de un baso de sidra. Un cocinero asturiano nos enseño el truco para escarciar como profesionales, sin necesidad de mirar el baso. Fue una noche divertida y diferente a las que llevábamos hasta el momento. Lo malo es que al día siguiente sufriría sus consecuencias.